
La chica sonrió con malicia. Sus dientes blancos y perfectos , sólo parecían demostrar su persistencia y disciplina. Su cabello rojo y largo le daban un encanto sobrecogedor. Y su altura solo aumentaba
-Ahhg Bill creía que ya habías dejado ese tipo de idioteces, tu sabes nos conocemos desde hace mucho tiempo, ya es hora de que me trates con respeto.
Se acercó caminando lentamente hasta que estuvo a unos escasos 50 cm de él.
- No me digas, que no te gustan mis regalos. Me he esmerado tanto en ellos.
Rió por un par de segundos, con una refrescante tranquilidad que se confundía con su oscura vibra.
Bill Le miraba como un perro rabioso. Sus ojos centellaban de furia, y sujetaba a Nini fuertemente del brazo. Ella sorprendida sólo miraba su rostro preguntándose que le habría hecho esa chica, para ganarse su odio.
De repente, la mujer fatal, giró su cabeza desde lo alto, y bajó la mirada hasta donde estaba nini.
-ah! Ya veo, tienes un juguete nuevo!
Bill agarró de repente a Niní y cubrió parte del rostro de ella con su mano.
-No te le acerques! No la mires! Ni siquiera pongas tu maldita mente sobre ella!
La mujer rió de nuevo, pero de forma estruendosa. Luego su rostro se convirtió en un frío semblante cadavérico.
- Que no se te olvide. Los juguetes se pueden romper.
Dicho esto dio la vuelta, y caminó en dirección contraria, alejándose de ellos. Bill relajó su rostro, pero ahora, estaba inmerso. La preocupación invadió su rostro. Miró a Nini,
- Lo siento, tengo que irme, te acompañaré a dentro de nuevo.
Triste, ella se arrastraba tras él, divagando sobre aquella chica. Cuando llegaron el la miró con una desesperación latente que nunca había visto en su rostro. Una vez más desde las alturas, torció su cuerpo en esa antinatural postura, para poder besar bien sus labios.
- Prométeme por favor, que tendrás cuidado. Te ruego que no frecuentes lugar absolutamente solo. Sí quieres salir, por favor ve con alguno de mis amigos ¿sí?-sacó su teléfono del bolsillo, y lo puso en su mano- Ahí están todos los números. Y mi segundo número.
- Bill quien era esa chica.
- Es algo que te explicaré a su debido tiempo.
- ¿Debido tiempo?¿ No te parece que ahora es el debido tiempo? ¿Esa chica extraña te irrita y me amenaza, y no es tiempo?
- Ahora no- Besando su cabeza- Adiós.
Otra noche sin dormir. Pero esta vez, no fue placentero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario