
Empezaron a caminar en dirección al hotel.
Ella lo miró con extrañeza.
-No podemos quedarnos mojados ¿o sí?-dijo sonriendo amablemente.
Ella sólo negó con la cabeza.
¿Qué clase de situación era esa?... ¿Tomada de la mano con Bill Kaulitz?... Hace unos años esto solo parecía una historia de ficción. Una de esas historias en las que de un encuentro inesperado resultas comprometida con el príncipe azul, de la armadura y el caballo blanco.
Estaba tan distraída que apenas si respiraba.
Cuando llegaron al lobby Bill se detuvo de repente y empezó a registrar todos sus bolsillos. ¿Qué buscaba?
-¡Diablos! –dijo rindiéndose-No traje la llave .
-¿De tú casa? ¿Y entonces que vas a hacer?
-No sé… Te espero aquí abajo mientras te cambias de ropa-
-¡No te puedes quedar mojado!
-ummm.¿ Compro algo para ponerme de esa tienda?-dijo señalando una pequeña boutique del hotel.
-Deberías hacerlo. Te enfermarás si no lo haces.
-Esta bien, pero tengo que tomar una ducha antes de ponerme algo así- Dijo mirándola con un poco de picardía- ¿Me prestarías tu baño?
-¡Pero si yo también tengo que usarlo!
-Lo usamos por turnos, ¿sí?- cara de perrito rogador…-¿sí?
-Ok! Ya está, pero ve a comprar la ropa rápido.
-Está bien- susurró, y fue corriendo en dirección a la tienda-
Nini se sentó en el borde de un sillón para evitar mojarlo. Siguió pensando de su fantasiosa situación, hasta que Bill llegó. En realidad no se había demorado mucho 5 min máximo. Raro.
-Pensé que demorarías más.
-La verdad es que no había mucho de donde escoger, y sólo traje lo primero que me gustó.
-hmmm. Veo. Vamos.
Subieron al ascensor. Entraron a la habitación de Nini.
-Yo estaré aquí en el baño- Apuntó Bill.
-Yo entraré a la alcoba, es un alivio que tenga puerta independiente.
-hahahaha…-
Inmediatamente él entró, ella corrió a la pequeña alcoba. Seleccionó su ropa con afán, sacó una toalla, tomó un par de zapatos y se sentó en la cama a esperar. Escuchó la ducha abrirse y cerrarse un par de veces y luego una puerta que se abría y cerraba.
Ya está. Ahora puedo salir-pensó ella-
Tomó la perilla de la puerta y la giró lentamente, con todas esas cosas en la mano.
Cuando abrió la puerta encontró a Bill abrochándose la camisa con una toalla en la cabeza. Se quedó viéndolo unos segundos, hasta que se dio cuenta de lo incorrecta que debía verse aquella actitud. El volteó a verla un poco impresionado, y ella sólo pudo sonrojarse y darse la vuelta torpemente para no verlo.
-Lo siento-Susurró ella con un nerviosismo que se notaba en su voz-
-No, discúlpame tú, he sido un poco torpe. Ya puedes darte la vuelta-Dijo con un tono divertido- Algo en aquella situación le parecía muy gracioso.
Nini se dio la vuelta y se encaminó en dirección al baño. Bill que estaba a un lado, de repente se puso en su camino (aún con esa estúpida toalla sobre su cabeza como si fuera un niño con una manta encima) Tomo su rostro y lo movió para que lo mirara. Otra vez el ridículo color rosado apareció en sus mejillas. El sólo sonrió y luego terminó besando su cabello.
Inmediatamente el la soltó, ella corrió al baño como un gatito asustado.
¿Que diablos le pasaba a Bill? ¿Le gustaba ver como la estupidez la invadía?
Cuando terminó de bañarse y vestirse, salió y se dio cuenta de que él no estaba allí. Había dejado una nota en la mesa.
“Tom me llamó, y dijo que tenía mis llaves.
Encontrémonos mañana. Yo paso por ti.”
Ahora sí que estaba más nerviosa. ¿Acaso estaba saliendo con él?